La solidaridad no es un sentimiento abstracto, es una logística de combate y voluntad organizada al servicio de la vida y la soberanía de los pueblos.
En un momento donde el imperialismo recrudece sus tácticas de asfixia y las ultraderechas a nivel global buscan capitalizar la frustración social para avanzar sus agendas de desposesión, defender a Cuba es defender la posibilidad misma de un futuro distinto.
No estamos frente a un hecho aislado, sino ante un asedio que amenaza la autodeterminación de toda Nuestra América. Por ello, esta iniciativa no tiene dueños ni firmas excluyentes; es una herramienta de acción colectiva. Invitamos a organizaciones, estudiantes, colectivas y a toda persona solidaria a hacer suya esta campaña, a descargar los materiales y a reproducirlos libremente en sus comunidades.
Nuestras voces unidas tienen peso. La movilización no se detiene, y muestra de ello es la reciente publicación de una segunda carta internacional, disponible en nuestra Bitácora de Lucha. Hagamos frente al fascismo y al intervencionismo demostrando que la dignidad no se negocia y la organización popular no se rinde.
El 29 de enero de 2026, la administración de Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, un decreto que impone sanciones arancelarias a cualquier país soberano que envíe petróleo a Cuba.
Esta medida no responde a una emergencia real, sino que es parte de un asedio diseñado explícitamente para debilitar la vida económica de la isla y causar hambre y desesperación.
Frente a esta ofensiva, reafirmamos que la solidaridad, al igual que la Revolución Cubana, representa una forma de organización colectiva de la vida que el imperio no puede codificar ni someter.
El 4 de febrero de 2026, ante la amenaza de imponer sanciones a los países que envíen petróleo a la isla, dos mil personas y organizaciones de las 32 entidades federativas de la República alzamos la voz.
Nuestra exigencia fue clara: llamar al gobierno de México a no ceder a estas presiones y mantener firme el apoyo a la isla, que atraviesa una severa crisis humanitaria.
Esta postura histórica desafía el perverso objetivo de Washington, delineado desde hace décadas en sus propios documentos oficiales:
Resistimos de manera organizada frente a la avanzada de la ultraderecha global, la cual busca mercantilizar el malestar social para imponer agendas de control y violencia.
Defendemos el derecho inalienable de México a decidir su política exterior y comercial sin tutelajes extranjeros, entendiendo que ceder ante amenazas arancelarias es hipotecar nuestra propia libertad.
Asumimos que la solidaridad con Cuba no es un acto de beneficencia, sino un imperativo ético de reciprocidad mutua. Cuidamos el derecho a la energía y la vida de quienes históricamente han cuidado la salud en nuestras comunidades más marginadas.